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Cómo proteger los cultivos con luz UV-C: sin residuos, menos pesticidas y fungicidas

proteger los cultivos sin pesticidas es posible con luz uv-c

La tecnología ultravioleta aplicada al sector hortifrutícola desde para proteger los cultivos hasta en la desinfección post cosecha ha revelado que con un ligero tratamiento a diario, se pueden prevenir y eliminar muchas de las enfermedades más agresivas que afectan a los cultivos antes de que produzcan daños y sin comprometer la calidad final de los productos.

Adelantarse a cualquier posible complicación que surja en los cultivos es clave para asegurar la cosecha en tiempo y forma, sobre todo si el método utilizado no perjudica la calidad ni las propiedades antioxidantes de frutas y hortalizas.

Por qué elegir luz ultravioleta para proteger los cultivos

La luz ultravioleta de tipo C es una radiación de 253,7nm –la elección más efectiva para inactivar microorganismos– que permite prevenir las enfermedades incipientes en los cultivos con una dosis diaria ajustada que sustituya el uso de productos químicos de manera parcial o completamente.

Se trata de una alternativa a los fungicidas y pesticidas que evita la problemática cada vez más habitual de cultivos que desarrollan resistencia a los químicos, sufren retrasos en el crecimiento, producen residuos y emisiones nocivas para el medioambiente o en los que se eliminan insectos beneficiosos para la plantación.

Los métodos químicos para proteger los cultivos dañan en el entorno mucho más que la luz UV-C.

Algunos de los cultivos hortícolas donde se han controlado con éxito plagas como el mildiu, la botritis o las bacterianas como Xanthomonas y Erwinia son, por ejemplo, la rosa cortada, tomate, pepino, pimiento, gerbera, uva de mesa, fresa, rosal, repollo, entre otras.

Qué ventajas tiene usar luz UV-C en la horticultura

Las ventajas más destacadas de aplicar luz UV-C además de su eficacia es que se trata de un método seco, que evita la generación de resistencia en los cultivos al afectar a la pared celular de los microorganismos directamente y, además, no necesita de un intervalo de entrada restringida (REI).

El REI es el período de tiempo, después de tratar un campo con pesticidas, durante el cual el acceso al cultivo está restringido para proteger a las personas de posibles exposiciones a niveles peligrosos de residuos de pesticidas, facilitando el aprovechamiento del tiempo de trabajo.

El tratamiento con UV-C ofrece una significativa ventaja para el procesamiento de los alimentos al no tener restricciones legales ni dejar residuos. Otro factor de especial utilidad es que la eficacia de la radiación UV-C en horticultura parece ser independiente a la temperatura en un rango de 5-37 °C.

Cuando se trata de equipos de luz ultravioleta como los que suministra Pebblex, su fácil uso y el no requerir medidas de seguridad de alto coste las convierten en opciones muy atractivas. Además, nuestros técnicos forman a tu personal para cumplir con la UNE0068 y realizar un mantenimiento preventivo de los equipos que alargue su vida útil y garantice la seguridad.

Cómo funciona la luz UV-C para proteger los cultivos

La industria de la iluminación para los cultivos está creciendo a la par que la necesidad de una producción de alimentos escalable, de forma que pueda sustituirse la fuente de luz solar con garantías de calidad y reducir al máximo los problemas derivados de plagas que dañen la cosecha.

Eliminar de forma parcial o total la utilización de pesticidas para proteger los cultivos es un éxito gracias a la luz UV-C.

Las últimas investigaciones de cultivos tratados con luz ultravioleta se han desarrollado analizando no solo la seguridad y el crecimiento de las plantas tratadas con radiación UV-C, sino también la calidad del cultivo en cuanto a su frescura y contenido nutricional.

Entre las conclusiones, la radiación ultravioleta aumenta la fotosíntesis y estimula los metabolitos secundarios que mejoran la calidad nutricional de las plantas además de tener un gran poder germicida.

Además, la radiación UV-C de 0,5 a 20 kJ m-2 impide el crecimiento microbiano al afectar al ADN y bloquear su replicación celular. Así, las células que son incapaces de reparar el ADN dañado por la radiación mueren y las células heridas sub-letalmente a menudo mutan.

Esta radiación puede estar acompañada de otros mecanismos de defensa de la planta, como la producción de enzimas o el aumento en la actividad antioxidante, que repercute en una mayor calidad del alimento.

Por eso, el sector hortícola y en concreto los métodos para proteger los cultivos ya se están sirviendo de la tecnología ultravioleta para mejorar las cosechas y el producto final con la radiación UV-C.